Por qué muchas PERSONAS sienten que su vida es una MIERDA

Un segundo… ¿Escuchas tu respiración?

Lo primero que debes saber de mí es que no soy psicólogo y me queda bastante recorrido para serlo.

Hoy por hoy es un hecho.

Si esto supone un problema para ti, lo mejor es que no  sigas leyendo.

Pero antes de nada, ¿sabías que nuestra mente se bloquea cuando no sabemos afrontar una situación?

Déjame que te cuente mi historia.

Hace algún tiempo, bueno más que algún. Hace ya bastante tiempo, como a todo varón en la España de los 80, (excepto los que se libraban por exceso de cupo), me llamaron a filas, ya sabes: «A la puta mili», bajo el pretexto de servir a tu país y todo eso.

Bueno, el caso es que con 19 añitos me separaron de mi familia, de mis amigos y de mi trabajo, (por entonces yo trabajaba en un bar), y me mandaron para León a realizar el periodo de instrucción. Imagínate en pleno agosto pateando un terreno desértico a 40 grados. Los desmayos eran generalizados y los míos entre ellos.

Al cabo de mes y medio, que es lo que duraba la instrucción, me facilitaron mi destino, Valladolid.

Al mes y medio aproximadamente, sobre las diez y media de la noche recibí una llamada telefónica urgente. Obviamente, en esos años no había móviles, así que utilizaron la megafonía para llamarme, con lo cual, todo el cuartel se enteró de la llamada.

Al llegar a la centralita me anunciaron que mi padre había tenido un accidente y que era bastante grave. La verdad fue otra, pero, no quisieron decírmela. 

Noté un sudor frío descender por mi frente y un tambaleo me hizo recordar los desmayos anteriores en tierras leonesas. Mi cerebro se bloqueó y mi cuerpo reaccionó expulsando de mi estómago toda la cena ingerida apenas media hora antes, (huevos fritos con chistorra), todavía lo estoy viendo.

Al día siguiente tomé el primer tren que salía de Valladolid hacia Pamplona.

Fue al llegar a Pamplona cuando la tierra se quebró bajo mis pies.

En la estación me estaba esperando uno de mis hermanos, que tuvo que encargarse de darme la fatídica noticia. A mi padre lo habían atropellado cuando volvía de trabajar y falleció en el acto.

Ahí fue cuando mi cerebro entró en stand by.

No era capaz de pensar, no era capaz de pronunciar palabra, me movía como un zombi, lo que llamamos hoy en estado de shock.

Fuimos al tanatorio, donde esperaba el resto de la familia y allí estaba el cuerpo del que había sido mi padre metido en una caja de madera.

Sentí un dolor tan intenso, que aun hoy al recordarlo, se me saltan las lágrimas.

Eso ocurrió un lunes y yo había estado el fin de semana en casa de permiso.

Ni siquiera pude despedirme de él.

Me invadió un enorme sentimiento de culpa, ¡como si el hecho de estar en Pamplona hubiera podido cambiar algo!, y un sentimiento de reemplazo, es decir: ¡ojalá hubiera sido yo y no él!

Al tercer día, según las escrituras, tuve que volver al cuartel y ese fin de semana, guardia.

Imagínate la situación, solo en una garita durante dos horas, y después de otras dos de descanso, de nuevo dos horas más, en plena noche y con un arma en la mano cargada con balas de verdad.

Poco faltó para que mis sesos acabaran desparramados por toda la garita.

En ese momento no existía ni familia, ni amigos, ni nada, solo yo, mi dolor y mi sentimiento de culpa.

¡Ojalá hubiera tenido entonces un psicoterapeuta que me hubiera ayudado a afrontar esa situación!

Desgraciadamente no fue así y tuve que salir a base de lágrimas y de echarle un par de huevos.

Entonces, ¿qué fue lo que impidió que me pegara un tiro?

Pues simple y llanamente un pensamiento obsesivo que era que si me pegaba un tiro los militares ganaban y ellos no iban a poder conmigo.

Ojo, no tengo nada en contra de los militares.

Tuve que salir yo solito de una depresión de caballo causada por un trauma que ni siquiera sabía qué era eso  y que no sabía cómo afrontar y digerir.

Sentía que algo pasaba dentro de mí, pero ni siquiera sabía ponerle nombre.

Y no digo que salgas tú como lo hice yo, que ya ves que se puede, lo que digo es que hay una forma más rápida y si es con alguien mejor que mejor.

Así que terminé mi servicio militar y me puse a aprender técnicas de relajación y de hipnosis para poder ayudar a que otras personas en la misma situación que yo, tuvieran herramientas para salir del atolladero.

Por fortuna, tú no te encuentras solo o sola en este camino de afrontamiento. Para ayudarte a dar el primer paso he grabado una sesión de relajación, que te va a aportar múltiples beneficios.

Mi nombre es Pablo Rubio y soy Terapeuta Transpersonal

Y, ¿eso qué es?
Pues, simplemente que para que las terapias sean personalizadas utilizo todas las herramientas de conocimiento y de sabiduría que conozco y por supuesto lo que tú me cuentes.

Si te apuntas a mi lista te enseño como evito que la ansiedad y la angustia se apoderen cada día de mí.

Es algo que podrás aplicar desde el primer día.

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La sesión donde te enseño todo lo que te he contado dura alrededor de media hora.

Si no dispones de ese tiempo es mejor que NO TE SUSCRIBAS.

¿Qué sentiré con la relajación?

Si no sabes relajarte llevarás una losa pegada a tu espalda durante mucho, mucho tiempo.

Si no aprendes a relajarte cometerás errores prácticamente en todos los ámbitos de tu vida

Si no te relajas podrás sufrir angustia, ansiedad, estrés y depresión.

Seguramente, alguna vez habrán pasado por tu cabeza frases del tipo:

Fijo que te identificas con lo anteriormente expuesto…

Yo he pasado por esos mismos pensamientos.

Permíteme decirte algo que ya sabes en tu interior.

Es muy probable que sufras de depresión o de ansiedad.

Esto conlleva una gran falta de autoestima y puede poner en riesgo tu vida.

¿ Y qué puedo hacer yo al respecto?

Mira. Las personas quieren superar una depresión de forma rápida y sin esfuerzo.

No les culpo. Vivimos en la era de la inmediatez y todo tiene que quedar resuelto en un chasquido de dedos.

Las cosas no funcionan así.

Siento decepcionarte. No soy MAGO, bueno sí, pero de otra manera. Ya me gustaría, ya,  disponer de una varita como la de Harry Potter y con un movimiento y un conjuro quitar ese estado.

Si lo que buscas es un milagro acude a Lourdes.

Estas personas acuden al psicólogo esperando estos resultados inmediatos y cuando el profesional les informa de la duración del tratamiento y del coste económico que les va a suponer, se les cae, todavía más, el alma a los pies.

Desde luego es una magnífica opción si dispones de tiempo y dinero para realizar la terapia, como en Estados Unidos, que, todas las semanas hay que acudir al psicólogo. ¡Menuda ganga!

Sin embargo, existe una técnica mucho más rápida que la terapia convencional y es la terapia con hipnosis.

La hipnoterapia no va a conseguir que superes una depresión o un estado de ansiedad en una sola sesión o en dos.

La hipnosis va a conseguir que conectes contigo mismo y que tu cerebro reaccione a estímulos perjudiciales para la salud de una forma mucho más rápida, ya que accede directamente a esa parte dentro de tu cabeza que no cuestiona lo que se le dice.

Sin embargo, no te engañes, no es la panacea.

Va a depender siempre del esfuerzo que le pongas y de las ganas que tengas por superar esa situación.

Al fin y al cabo qué sabrán los doctores Charcot, Liebault, Bernheim o Freud, pioneros de la hipnosis en Europa.

O eminencias de la psicología como Pavlov, Skinner o Bandura que han aportado técnicas para la terapia cognitivo-conductual.

Qué sabrán ellos de la eficacia de la hipnosis.

En todo caso, si quieres comenzar a preparar tu cuerpo para la terapia con hipnosis, aquí tienes la base de regalo.

Si no eres psicólogo, ¿cómo vas a poder ayudarme?

Esto es algo que suele ser habitual que me pregunten mis clientes.

Es cierto. No soy psicólogo todavía. Si eso es un problema para ti, lo siento, no soy quien buscas.

Aun así, llevo más de 30 años trabajando con la hipnoterapia

¿Qué es eso de la hipnosis?

Te dejo una definición de la British Psychological Society

El término hipnosis denota una interacción entre una persona, el hipnotizador, y otra persona o personas, el sujeto o los sujetos. En esta interacción el hipnotizador intenta influir en las percepciones, sentimientos, pensamientos y conductas de los sujetos pidiéndoles que se concentren en ideas e imágenes que evoquen los efectos deseados. Las comunicaciones verbales que el hipnotizador utiliza para alcanzar estos efectos se llaman sugestiones. Las sugestiones se diferencian de otras clases de instrucciones cotidianas en que implican que el sujeto experimenta la respuesta que sigue a la sugestión con éxito como involuntaria y sin esfuerzo. Los sujetos pueden aprender a utilizar la hipnosis por sí mismos en la autohipnosis”

British Psychological Society

Algunos clientes opinan

Gloria

Las experiencias son de muy buen provecho, el poder hablar con libertad, sentirse escuchada, recibir una orientación adecuada y sobre todo llevar nuestro espíritu a un estado de calma y libertad. GRACIAS GRACIAS

María Angeles

Desde que Pablo me hizo las sesiones de hipnosis ESTOY ENCANTADA, me ha cambiado la vida. Disfruté de las vacaciones y no me entró ansiedad pensando en la vuelta. Hice lo que me dijo y lo superé. GRACIAS

Rubén Martínez

Hola, me gustaría destacar la profesionalidad con la que actuo frente a mi hijo, un niño de 8 años con un pánico total y absoluto a las tormentas, lluvia y todo lo que se parezca. El trato fue muy personal, muy humano y el resultado con una sola sesión fue increíble, le ha cambiado totalmente, ya no siente miedo, puede hacer su vida de manera "normal", estando el tiempo como esté. Mi agradecimiento a Pablo por todo en general, tanto el trato recibido hacia todos nosotros como el resultado final. Muy recomendable 100% sin ninguna duda. Muchas gracias.

Pili Domínguez

Muy profesional y una gran ayuda, muchas gracias por la atención.

Sasa Filipovic

Pablo Rubio es un fantástico hipnólogo y una gran referencia en el mundo de la hipnosis terapéutica, Relajación, Meditación y comportamiento humano. Tiene muchos años de experiencia en estos ámbitos. Es un excelente formador y acompaña a las personas hacia el éxito personal y profesional.

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