Preguntas frecuentes

En esta página encontrarás las respuestas a los mitos y leyendas, las preguntas más frecuentes y los temores más extendidos.

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beneficios de la hipnosis

La hipnosis clínica, según las definiciones de la American Psychological Association y la British Psychological Society, es un procedimiento de intervención basado en técnicas de sugestión.

Así, se trata de que el terapeuta o hipnotizador, utilizando diferentes tipos de sugestiones, ayude a la persona o paciente a generar en su imaginación la experiencia problema, así como a detectar las emociones, los pensamientos, reacciones fisiológicas, etc., asociados a dicha experiencia con el objetivo de influir en la percepción, los sentimientos, pensamientos y comportamientos y facilitar el cambio.

Así, tal y como defiende el especialista Antonio Capafons (1998), podría decirse que la hipnosis constituye un procedimiento coadyuvante que permite potenciar la eficacia de las técnicas nucleares de intervención psicológica dentro del paradigma cognitivo-conductual.

Es más, en una reciente revisión realizada por Mendoza y Capafons (2009) no sólo ha evidenciado ser una técnica eficaz para el tratamiento de trastornos típicamente psicológicos como los de ansiedad, la depresión, el tabaquismo los trastornos de estrés postraumático, sino también en alteraciones de tipo psicofisiológico como el manejo del dolor, los trastornos gastrointestinales, la diabetes o el asma, entre otros, así como se ha demostrado científicamente los beneficios de su utilización en diferentes contextos médicos (preparación para la cirugía, odontología, obstetricia, pediatría,  etc.)

verdades y mentiras

Esto es falso porque múltiples personalidades de la psicología la han utilizado y estudiado, valga como ejemplo Wundt, James, Paulov o Eysenck, así como está avalada por diferentes sociedades científicas y se enseña en distintas universidades de EE.UU, Canadá, Australia, Alemania, Gran Bretaña, España…

La evidencia empírica ha demostrado que esta creencia no es cierta (Hilgard, 1991; Kirsch, 1993; Sarbin & Coe, 1972; Spanos & Barber, 1976), aunque es cierto que algunas personas pueden tener más dificultad que otras para salir del estado de hipnosis, lo que es similar a lo que se encuentra en relación con otras técnicas como la relajación (Lynn, Martin & Frauman, 1996).

En realidad, no tiene porqué ocurrir nada “especial” o “espectacular” en la reacción de una persona hipnotizada. En todo caso, todo esto depende de la propia persona, de sus expectativas y creencias en relación con la hipnosis.

Si bien es cierto que bajo hipnosis se actúa de forma automática, esto no quiere decir que se actúe de manera “descontrolada” o involuntaria. En realidad, la persona no pierde nunca su capacidad de decisión o volitiva.

Esto es falso. Lo que en realidad ocurre es que las personas pueden experimentar diferentes tipos de reacciones “hipnóticas” –motoras, sensorio-fisiológicas y cognitivo-perceptivas-, aunque de nuevo, si bien estas respuestas se relacionan con el automatismo (involuntariedad percibida), también es cierto que su activación y finalización corresponde a la voluntad de la persona.

En primer lugar, la hipnosis no es una terapia psicológica, sino una técnica coadyuvante a otras intervenciones potenciando su eficacia, pero esto no quiere decir que la persona no tenga que esforzarse para cambiar.

¿Cómo funciona?

La hipnosis funciona mediante un estado de relajación previa que facilita la focalización de la atención en la voz del terapeuta.

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